En todos los libros hay una temática constante, la búsqueda del amor, la Otra Parte, y el encuentro de la misma. Siempre anima a luchar por lo que uno cree, a elegir un camino y tener el valor de recorrerlo; te da ánimos de vivir la vida, de no dejarla pasar sin participar en ella. Creo que es una lectura muy recomendada si estas en uno de estos dos casos:
a. Estas feliz de la vida, ya sea porque tengas a tu lado a la persona que piensas que es la definitiva o aunque no haya nadie te sientes muy bien contigo misma y tampoco necesitas de esa Otra Parte.
b. Estas asqueada de la vida porque bien ya has desistido de la búsqueda del amor verdadero o el que tu creías que era la persona de tu vida se ha ido.
En ambos casos la lectura de Coelho viene muy bien, en el primero porque tu felicidad hace que comulgues con el autor y con lo que él llama “el alma del mundo”, en el segundo porque necesitas que alguien te de una esperanza, que te digan que las cosas van a salir bien. Pero Paulo Coelho no es recomendable cuando estás enganchada en una relación que te hace daño, en una historia en la que tu estás segura que estas ante de tu Otra Parte aunque esa parte no lo vea así. Tu cabeza y el resto de las personas sensatas que te rodean te dicen que estas equivocada pero sigues luchando o esperando por ese amor porque en estos libritos lees que merece la pena; que los caminos no son fáciles, que son tortuosos y que tardas en llegar a tu destino. Así que vas en el metro con la cabeza como un bombo de todo lo que piensas, decides sacar tu libro para desconectar un poco de tu propia vida sumergiéndote en vidas ajenas y ¿con que te encuentras? Pues con un tío que te anima a darte cabezazos contra la pared. Mi recomendación, dejad de leer a Paulo Coelho, yo lo voy hacer,... una vez que me termine el de Brida.